Constitución

LA ALIANZA MÉDICA SINDICAL, LA CONCRECIÓN DE LA ESPERANZA

Cuando leí por primera vez “Las venas Abiertas de América Latina” del maestro Eduardo Galeano me quedó una sensación extraña, una mezcolanza de Rabia, Indignación, Desazón y tristeza y no es para menos, el libro relata prolijamente la historia del despojo y la entrega de nuestros recursos materiales e inmateriales, de la creatividad y el talento de estos fecundos pueblos, por parte de unas élites, siempre con la mirada puesta en Europa o, como ahora, en Los Estados Unidos, que malvendían arrodilladas su propia industria, su agricultura y sus recursos minerales a los intereses foráneos.

Pasan los años y nada de ello ha cambiado: Al contrastar el relato del maestro con la realidad consuetudinaria de nuestras naciones el corazón se oprime, la indignación borbotea y la rabia se acrecienta. Las intentonas de colonización por parte de Inglaterra con sus poderosos ejércitos y armadas, ahora se han convertido en la imposición de infames condiciones que agostan nuestras economías, limitan nuestro crecimiento, todo por favorecer los intereses de las multinacionales norteamericanas y europeas.

Las recomendaciones y teorías de Milton Friedman, infame premio Nobel de economía, que se impusieron al fragor de la metralla y la tortura, de la traición y la entrega, en el Chile de Pinochet, revalidadas años después en el nefasto consenso de Washington, han sido la guía de los gobiernos de nuestras naciones para facilitar la apropiación de las riquezas de estas comarcas por parte de los grandes financistas y empresarios de la Metrópoli y la multiplicación de sus ganancias al costo del empobrecimiento de la población y la precarización progresiva del empleo y las condiciones de vida de los latinoamericanos.

La aplicación de las “recomendaciones”, empero, no ha sido homogénea, no en todos los países se ha avanzado en forma sincrónica en la concreción de las condiciones así llamadas Neoliberales. En Colombia, lamentablemente, nuestros políticos han llevado el proceso, muy a gusto de los intereses de los grandes financistas internacionales, un poco más allá de lo que ha sucedido en nuestras hermanas repúblicas y, con lo que se puede predecir al leer los enunciados de mal hado plan de desarrollo de Duque, seguiremos avanzando inconteniblemente en su aplicación a ultranza y el consecuente marginamiento y miseria de grandes volúmenes de la población.

Los médicos y, en general, los trabajadores de la salud, no hemos sido ajenos a esta evolución. El marchitamiento de las grandes organizaciones sindicales de otrora y la atomización de los trabajadores, en medio de este “sálvese quien pueda”, han facilitado la imposición de medidas que han restringido cada vez más los derechos laborales que se obtuvieron después de largas y cruentas luchas en los siglos XIX y XX, luchas en las que, por cierto, no fuimos los médicos propiamente grandes protagonistas, pero que tuvieron éxito por la fortaleza de las organizaciones gremiales y sindicales de antaño.