Crisis de la Salud, COVID-19 y Seguridad del paciente.

Rutty Adriana Abril Vivas. Nuria Elvira Losada Posada

La actual pandemia agudiza la problemática de los servicios de salud frente a la seguridad en los procesos de atención. Hemos visto en estos últimos meses como nos ha cambiado el contexto en el que nos veníamos desempeñando, desde la atención clínica, las actividades económicas y los comportamientos sociales. Sabemos que nuestro sistema de salud no se encontraba preparado para un cambio tan radical, tanto en aplicación de medidas de Bioseguridad como en la necesidad de mayor infraestructura hospitalaria, representada en camas y Unidades de Cuidados Intensivos para atender pacientes con diagnóstico de COVID-19 que requieran hospitalización.  Vemos como el número de casos positivos sigue en aumento todos los días desde la llegada del primer caso al país (6 de marzo de 2020). Hoy Colombia cuenta con un total de 17.687 contagiados, 630 fallecidos y 4.050 recuperados (MSPS 20 de mayo).1.048 personas se encuentran hospitalizadas, lo que equivale al 5.9% de casos y 176 pacientes se encuentran en UCI.

En Colombia hasta la fecha se han practicado 214.636 pruebas, lo cual no permite contar con una cifra exacta de personas contagiadas, teniendo en cuenta que más del 80% presentan síntomas leves o son asintomáticas. Hoy las ciudades y los departamentos con mayor número de casos de COVID-19, son Bogotá con el 34,7%, seguido de Cartagena, Valle del Cauca, Atlántico y Amazonas. A nivel mundial el número de personas contagiadas sobrepasa los 5.080.199 casos y el número de personas fallecidas es de 329.858, con tasas de Letalidad entre el 4 y el 14% (Ministerio Salud, mayo 20/2020)

Somos conscientes de las grandes falencias del sistema de salud en Colombia que, desde hace años, requiere una reforma estructural de la Ley 100 de 1.993, debido a que la mayor parte de los recursos se están quedando en la intermediación financiera de las EPS y el dinero no llega a la atención de pacientes, a través de las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud, a lo que se suma el fenómeno de corrupción. Se presentan graves falencias administrativas, déficit de profesionales de la salud, entre ellos médicos especialistas; precariedad de los servicios en todo el territorio nacional entre otros. Las Empresas Sociales del Estado se encuentran en una situación crítica, sumada a los bajos salarios del recurso humano, deudas pendientes por demoras en el pago (mayor a tres meses), malas condiciones laborales, contratación por prestación de servicios o por evento, sin reconocimiento de prestaciones, cesantías, vacaciones, primas entre otras. Estas situaciones se agudizan en los departamentos de la Orinoquia, Amazonía, Costa Atlántica y Pacífica. Varios de estos departamentos comparten frontera con Brasil, Ecuador y Perú, países con un gran número de contagios por SARS Cov 2 rebasando su capacidad de atención en salud.

Departamentos como el Amazonas, con población Indígena en su mayoría, que comparte frontera con Brasil, con un gran número de contagios, 26 fallecidos, el Hospital San Rafael sumido en una profunda crisis financiera, sin planta de oxígeno, sin UCI. Ha sido necesario adecuar aviones de la Fuerza Aérea para trasladar pacientes a Bogotá. Hay 963 casos en el Departamento del Meta, siendo el 90% ´población carcelaria. Este panorama sin lugar a dudas aumenta potencialmente los riesgos; adicionalmente escuchamos a diario como nuestros trabajadores de la salud en general, no cuentan con los elementos mínimos de protección personal y menos con los insumos y dispositivos médicos que se requieren, a pesar de la solicitud constante se evidencia una respuesta parcial.

En Colombia hasta la fecha se han practicado 214.636 pruebas, lo cual no permite tener una cifra exacta de personas contagiadas, teniendo en cuenta que más del 80% presentan síntomas leves o son asintomáticas. Hoy las ciudades y los departamentos con mayor número de casos son Bogotá con el 34,7%, seguido de Cartagena, Valle del Cauca, Atlántico y Amazonas. A nivel mundial el número de personas contagiadas sobrepasa los 5.080.199 y el número de personas fallecidas es de 329.858, con tasas de Letalidad entre el 4 y el 14%

Esta situación claramente afecta la visión y el abordaje de la Política de Seguridad del Paciente y es hora de reflexionar si efectivamente se estaba llevando a cabo y cuál es la responsabilidad individual y colectiva  de los diferentes actores del sistema así como de los organismos de vigilancia y control ( Ministerio de Salud y Protección Social, el Ministerio del Trabajo, la Superintendencia Nacional de Salud, la Superintendencia Financiera, el Consejo Nacional de Riesgos Laborales, el Comité Nacional de Salud Ocupacional y los Comités Regionales entre otros ). No sabemos qué va a suceder mañana, pero si debemos reflexionar y tomar medidas estrictas para que las nuevas generaciones tengan un mejor sistema de salud y una mejor calidad de vida, es momento de crear una verdadera conciencia de que somos los responsables de minimizar los riesgos potenciales en el sector de la salud y adecuar la infraestructura a las necesidades reales de la población, donde la rentabilidad social esté por encima de la rentabilidad económica.

Ahora, surgen varias preguntas ¿en estas condiciones, es posible cumplir efectivamente y aplicar prácticas seguras? ¿Qué debemos hacer para que no se pierdan los logros alcanzados hasta el momento? Por qué las practicas tan sencillas de prevención no se han aplicado en un 100%; se encuentran documentados un alto porcentaje de infecciones nosocomiales, reingresos de pacientes antes de 48 horas del egreso, infección del sitio operatorio entre otros, los tiempos dedicados a las consultas seguirán siendo los mismos?, ¿la humanización de los servicios ha sido la adecuada? la adherencia a procesos y protocolos realmente necesita ser medida, ¿acaso no es responsabilidad de los actores? ¿Por qué han aumentado las tasas de suicidio en profesionales de salud?

¿Cuánto dinero debe invertir el sistema para que realmente hagamos lo que debemos hacer?

A pesar de este panorama no podemos desconocer el trabajo realizado hasta la fecha, es por eso que queremos refrescar algunos conceptos ya que la situación de esta pandemia debe hacernos reflexionar sobre nuestros valores, nuestra humanidad, nuestros sistemas, y sobre todo la responsabilidad de cada uno de nosotros; la vida nos enseña lo vulnerables que somos los seres humanos, la necesidad de trabajar mancomunadamente y así poder superar la crisis de la mejor manera.

Seguridad Del Paciente

Se define como el conjunto de elementos estructurales, procesos, instrumentos y metodologías basadas en evidencias científicamente probadas que propenden por minimizar el riesgo de sufrir un evento adverso en el proceso de atención de salud o de mitigar sus consecuencias. Implica la evaluación permanente de los riesgos asociados a la atención en salud para diseñar e implantar las barreras de seguridad necesarias.​( Ministerio de Salud y Protección Social > Salud > Calidad de Atención en Salud )

Antecedentes:

La seguridad del paciente cobró importancia a partir de dos estudios realizados en pacientes hospitalizados que sufrían lesiones. Uno de los primeros reportes, La Naturales de Eventos Adversos en Pacientes Hospitalizados, de Leape Brennan y otros, fue publicado en 1991 en la revista New England Journal of Medicine. En el año 1984.

El 3,7 % de los pacientes había tenido un evento adverso relacionado con el proceso de atención y el 28 % de estos eventos habían sucedido por «negligencia» (Leape, et al. 1991, p. 28).

El segundo estudio se plasmó en el artículo To Err is Human (Errar es humano), publicado en 1999. Según esta investigación, entre 44.000 y 98.000 personas mueren en los hospitales a causa de errores en la atención que podrían haberse evitado. Adicionalmente, mostró que este tipo de eventos cobraba más víctimas que los accidentes de tránsito, el cáncer de seno o el SIDA (IOM, 1999, p. 1).

Dado que los errores médicos pueden ser definidos como una falla de planeación o el uso de un plan equivocado, desde que apareció este informe, el tema de la seguridad de la atención ha sido un punto importante en la agenda de la calidad. Es a partir de este estudio que se dimensiona el problema por primera vez y que se originó la importancia de incluir la seguridad de la atención en la gestión en salud.

El estudio IBEAS realizado en las vigencias 2007-2008, determina la prevalencia de EA y caracteriza los efectos adversos relacionados con la asistencia sanitaria, distinguiendo los evitables de los que no lo son. Este estudio es fruto de la colaboración entre la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Ministerio de Sanidad y Política Social de España y los países México, Perú, Argentina, Costa Rica y Colombia, que expresaron su deseo de conocer la frecuencia de EA en sus hospitales siguiendo los pasos del estudio ENEAS, para orientar las políticas estratégicas en la mejora de seguridad de los pacientes que venían desarrollando.

“Colombia impulsa la Política de Seguridad del Paciente, una vez se implementa el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad de la Atención en Salud SOGC, cuyo objetivo es prevenir  la ocurrencia de situaciones que afecten  la seguridad del paciente,  reducir y de ser posible eliminar la ocurrencia de eventos adversos para contar con instituciones seguras y competitivas internacionalmente” así, a partir de junio de 2008, el Ministerio de la Protección Social expidió los “Lineamientos para la implementación de la Política de Seguridad del Paciente”.

Hoy, nuestro país cuenta además con una serie de estrategias como el desarrollo de la “Guía Técnica de Buenas Prácticas” y los estándares del sistema único de habilitación y de acreditación.

Las Instituciones al incentivar, promover y gestionar la implementación de prácticas seguras de la atención en salud, obtienen procesos institucionales y asistenciales seguros, involucrando pacientes y familiares en su seguridad e incentivando prácticas que mejoren la actuación de los profesionales.