LOS PELIGROS DE LAS INFILTRACIONES DE BIOPOLIMEROS.

Los Biopolímeros hacen referencia a sustancias inyectables que no son aptas para su uso en el humano pero que de manera irresponsable se utilizan para infiltraciones en pacientes que buscan aumentar volumen en diferentes zonas de su cuerpo. Estos pacientes muchas veces son llevados bajo engaños a permitir que se les infiltren los glúteos, pectorales, senos o la cara con el ánimo de dar resultados inmediatos sin consecuencias a futuro.

Pero desafortunadamente este tipo de sustancias, completamente ajenas al organismo pueden causar catástrofes a mediano y largo plazo, que van desde deformidades extremadamente difíciles de reparar hasta enfermedad sistémica grave.

El término médico para identificar esta condición clínica fue acuñado hace ya 10 años y se denominó como Alogenosis Iatrogénica. Agrupa infiltraciones de sustancias como siliconas líquidas de grado no médico, petrolatos, vaselinas, parafinas, aceites vegetales y animales entre otras. Estas sustancias son las causantes de graves síntomas a través del rechazo del organismo a estos compuestos. Sus características físicas hacen que, al infiltrarse, se mezclen de manera no controlada con los tejidos del paciente y hagan que su retiro completo sea prácticamente imposible.

A nivel inmunológico, además pueden causar un efecto similar a una enfermedad auto inmune, al activar mecanismos de rechazo cruzados y se manifiesta con dolores articulares, dolores musculares, masas en el tejido, ojo seco, entre otros.

Estas complicaciones se presentan de manera muy diversa en diferentes pacientes. Como hay pacientes que desarrollan las complicaciones de manera aguda, otros pacientes pueden tardar varios años sin problemas. Cuando finalmente de comienzan a notar alteraciones, la sintomatología por lo general tiende a ir aumentando gradualmente. Algunos biopolímeros pueden empezar a migrar dentro del tejido y manifestarse en lugares distintos a donde se infiltraron originalmente.

El tratamiento suele ser dispendioso, manejando sintomatología sistémica con medicamentos antinflamatorios e incluso con cirugías plásticas de retiro del biopolímero, buscando eliminar la mayor cantidad de material exógeno posible y cirugía plástica reconstructiva de secuelas.

La mejor opción una vez se presentan los síntomas, es consultar con el cirujano plástico quien definirá la conducta a seguir. Se requiere muchas veces toma de imágenes diagnósticas para identificar el alcance del compromiso de los tejidos y viabilidad de extracción según necesidad y en ocasiones también toma de exámenes de sangre.

No se deben confundir los biopolímeros nocivos con los productos médicos biocompatibles aprobados debidamente para infiltraciones en el paciente, como el Ácido hialurónico, Colágeno, grasa autógena entre otros. Lo importante es verificar que los productos tengan las aprobaciones necesarias por los organismos sanitarios regulatorios y se explique claramente al paciente.



JUAN CARLOS ZAMBRANO
Director del posgrado de Cirugía Plástica
Pontificia Universidad Javeriana