LA PANDEMIA DE COVID 19.

José Miguel Parra Castañeda

Me parece curioso que el primer número de salud al día, lo dedique a la importancia que le debemos dar a los microorganismos para nuestra vida diaria y nuestra supervivencia y en este número del primer aniversario de la revista retomo el tema, esta vez relacionado con la epidemia de COVID 19 y sus implicaciones.

La virosis COVID 19, se ha venido expandiendo a nivel mundial con mayor o menor compromiso dependiendo de cómo lo han venido manejando los diferentes gobiernos y de la susceptibilidad de la población, indudablemente es mayor en el hemisferio norte, pero sobretodo el porcentaje de casos graves y mortalidad que tiene que ver con las enfermedades previas que conllevan > riesgo, porque son las comorbilidades, si no están controladas, quienes en la gran mayoría de los casos definen la progresión de la

Para detectar quienes han adquirido la enfermedad se utilizan las pruebas rápidas y si salen positivas se comprueban con la PCR, en el personal de salud que está en contacto con estos pacientes es importante realizarlo

Una vez infectada la persona puede pasar por 3 fases, una inicial con poca sintomatología y que en la mayoría pasa incluso desapercibida y se define entre 7 a 10 días, una moderada que progresan a neumonía y una severa que se continua con un proceso inflamatorio severo y que casi siempre se define en fallecimiento.

Es para quienes pasan a la segunda fase, cuando cobran particular importancia las comorbilidades que definen generalmente el curso. En los casos de China, la mayor mortalidad fue para quienes tenían enfermedad cardiovascular correspondiendo al 10,5% de los decesos, seguida de diabetes y enfermedades crónicas respiratorias y la hipertensión y en menor medida el cáncer.

En los casos de Estados unidos la comorbilidad que cobró la mayor tasa de fallecimientos fue la hipertensión arterial seguida de la diabetes y la obesidad.

Es por esto que se está haciendo énfasis en que las personas con estos factores de riesgo estén bien controladas, no se puede descuidar el manejo de estas entidades.

Con la hipertensión arterial en particular, surgió la duda si se debían continuar los tratamientos cuando informaron que los virus aprovechan los medicamentos que influyen en la enzima convertidora de la angiotensina para introducirse en la célula y puede ser cierto, pero por otra parte también hay estudios que muestran que esta pasa a angiotensina 1 que es un factor protector (véase el grafico en azul, lo relacionado con las angiotensinas). En este momento la recomendación es que no se deben suspender los medicamentos antihipertensivos; por el contrario, es cuando más se debe procurar mantener las cifras de tensión arterial controladas.

El compromiso Cardiovascular que conlleva a complicaciones como arritmias, infarto cardiaco o miocarditis son varias como la hipoxemia, el fenómeno inflamatorio particularmente la formación de interleucinas. Hasta el stress que puede producir un tipo especial de compromiso cardiaco que se conoce como el síndrome de Takosubo, en el que se desencadena aparentemente un infarto con todas las características, pero con coronarias sin obstrucción y que puede ceder una vez pasa la angustia.

Los tratamientos que se comienzan desde la fase 2 de la enfermedad han sido cloroquina – azitromicina y se están utilizando antivirales, especialmente 2 que se han utilizado en otro virus del tipo RNA, el VIH y que son relativamente seguros. En fase de experimentación está el remsedevir que es más específico para esta virosis y ha mostrado ser efectivo in vitro, pero aún falta conocer los resultados en los ensayos clínicos que se están haciendo en USA

 Ha habido controversias en el manejo con cloroquina-Azitromicina, en lo relacionado con corazón por que pueden desencadenar arritmias fatales, si prolongan el intervalo QT. Esto se aumenta si además el paciente se encuentra en falla renal, con hipomagnesemia o hipokalemia o si está tomando otros medicamentos como fluoxetina, claritromicina, ketoconazol

Uno de los problemas más graves que se presenta en la fase grave es que desencadenan una trombosis generalizada con características más graves que la que se presenta en un shock séptico y para lo cual solo se puede utilizar enoxaparina, pues los anticoagulantes no han mostrado ser muy efectivos.

La esperanza es que esta pandemia se pueda controlar más pronto de la que nos auguran los epidemiólogos y podamos retornar pronto a nuestras actividades corrientes. Sin embargo, para los profesionales de la salud nos queda continuar insistiendo en que el gobierno y la población entienda la importancia de la salud y de que el personal de salud esté en mejores condiciones, para que podamos cubrir ese derecho fundamental.